16 de Septiembre del 2009
LAS FAMILIAS EN DESIGUALDAD
VIVIR EN UNA U OTRA PARTE DE ESPAÑA MARCA LA DIFERENCIA EN PENSIONES, AYUDAS ESCOLARES, SUBVENCIONES POR HIJOS...
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Hasta 1.100 euros reciben las familias vascas por su segundo hijo. Andalucía concede 600 a partir del tercero (Interviú)
Isone llegó al mundo con una gran hogaza de pan bajo el brazo: 1.100 euros. Su mérito: ser la tercera hija de una familia residente en el País Vasco, la comunidad autónoma más generosa en ayudas por nacimiento, independientemente de la renta familiar. Hasta que cumpla 6 años –ahora tiene 3– la pequeña Isone recibirá del Gobierno vasco 6.300 euros distribuidos en diferentes anualidades. Luis María también es el tercer hijo. En este caso de una familia andaluza, lo que, en la práctica, supone que sus padres no recibieron nada cuando nació. La Junta ofrece 600 euros por el tercer hijo, pero sólo si se reúnen unas complicadas condiciones: que los otros dos hijos tengan menos de 3 años y que la familia tenga una renta inferior a 30.000 euros anuales. “Para cobrarla tienes que tener tres hijos en dos años. Es muy injusto que por vivir en una Comunidad tengamos menos ayudas cuando tenemos los mismos gastos”, denuncia indignada Edurne, su madre. Eso sí, durante su primer año de vida, y por ser andaluz, Luis María tuvo medicamentos gratis. Si Isone o Luis María vivieran en Madrid, sus padres no pagarían por la vacuna del neumococo, responsable de enfermedades como la meningitis o la neumonía (con un coste en torno a 200 euros). Un precio casi prohibitivo para otros padres que, como los gallegos, este año deberán apechugar con el coste de los libros de texto: dejarán de ser gratis para tres de cada cuatro familias. Que España se desgrana en 17 realidades es tan obvio como que vivir en una u otra autonomía puede significar más o menos ayudas, prestaciones, cheques y subvenciones. Los privilegios y las desventajas varían notablemente. Y no sólo se trata de cuestión de recursos o de desigualdades por la financiación. También de voluntad. Andalucía, por ejemplo, convertirá en ley el derecho a tener una vivienda digna. Pero también el derecho a morir dignamente. “Siempre hemos estado más apartados. No cabe duda”, dice con resignación Vicente Neira –viudo de 86 años que vive en la Residencia Concepción Arenal de A Coruña– cuando escucha que los jubilados gallegos tienen las pensiones más bajas de España (702 euros de media), mientras que en el País Vasco y Asturias están las más altas (más de mil euros). La de Vicente es una paga alta. Ronda los 800 euros, cerca de los 854 de media que cobra un jubilado español. Este coruñés no hizo otra cosa en su vida que trabajar: “Hasta diez horas al día. También sábados y domingos”. Vicente llegó a la residencia como acompañante de su mujer, que estaba enferma. De sus ingresos, un 75 por ciento va a cubrir su estancia en ese centro público de gestión privada. Más de 600.000 gallegos superan los 65 años, pero por cada cien ancianos sólo hay disponibles 2,47 plazas, frente a las 4,44 del resto del Estado. Faltan plazas públicas. Y son muchos los que no tienen para cubrir los 1.688 euros que, de media, cuesta una plaza privada al mes. Aunque también en este apartado hay diferencias. Un anciano de Castilla y León paga 1.249 por una plaza privada. Si vive en Cataluña, 1.817. Mucho más cara. En Vitoria, Isone vive junto a sus hermanas Aroa y Olaia –de 8 y 6 años– y sus padres, Salva Arias y María Azofra, en un piso de 90 metros. Salva cobra una pensión por enfermedad. María aprendió el oficio de pintora –“de interiores y exteriores”– y ha trabajado para el ayuntamiento de su ciudad. Los libros de texto les cuestan 25 euros al año, que ni siquiera llegan a pagar gracias a que la Diputación de Álava asume esta cifra como propia. Como familia numerosa, cuentan con ayudas adicionales. Por ejemplo, la bonificación de hasta el 90 por ciento en el impuesto de vehículos. Al hacer la declaración de la renta también hay beneficios: le devolverán cerca de 3.000 euros por las niñas. ¿Es el Pais Vasco la mejor comunidad para tener hijos? Pese a todo, Salva tiene dudas. Luis María, de 3 años, vive con sus hermanos Jaime y Francisco, de 5 y 7, y sus padres, Francisco, empleado de banca, y Edurne, en paro, en un piso de cien metros cuadrados en Sevilla. “La única ayuda que tenemos es una reducción del IBI por vivir en la capital y ser familia numerosa. Querríamos tener una niña, pero sin ayudas no podemos”, se queja Edurne, que calcula que la vuelta al cole le saldrá por 500 euros y añade: “El Gobierno debería dar más ayudas. Es el único que puede equiparar a todas las comunidades”. La Federación Española de Familias Numerosas sitúa el País Vasco, Cataluña y Navarra como las comunidades que más apoyos dan. En el punto intermedio, Madrid, Galicia, Valencia, Castilla y León, Extremadura o Baleares. En la cola, Andalucía, Cantabria, Asturias, Murcia o La Rioja. Siempre con salvedades. Porque Andalucía, Aragón y Castilla-La Mancha encabezan el ranquin de las comunidades donde a los padres les salen gratis los libros de texto en toda la educación obligatoria. Un camino que ya han iniciado Canarias, Cataluña y Euskadi, mientras que en otros casos –Asturias, Castilla y León, Madrid y Galicia– la Administración subvenciona los libros de texto en función de la renta de las familias. | |
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